1. Tirar un chicle al suelo
Un chicle puede permanecer pegado al piso durante años, endurecerse y fragmentarse hasta convertirse en partículas que terminan en el ambiente. Además, puede convertirse en un riesgo para animales (especialmente aves) que lo confunden con alimento.
¿Qué hacer en su lugar?: guárdalo en un papel (o en una servilleta) y deséchalo en una caneca. Si estás en la calle, lleva un pequeño papel en el bolsillo para este tipo de residuos.
2. Soltar globos al aire
Aunque parezcan inofensivos, los globos no “se van al espacio”: suelen desinflarse o explotar y caer lejos del punto de partida. Esos restos pueden llegar a zonas naturales y afectar a animales que los confunden con comida.
¿Qué hacer en su lugar?: prefiere decoraciones reutilizables (banderines, telas, papel) o actividades simbólicas que no impliquen liberar objetos al ambiente.
3. Botar toallitas húmedas por el inodoro
A diferencia del papel higiénico, muchas toallitas no se desintegran con facilidad. Pueden causar obstrucciones en tuberías y, además, llevar al agua químicos usados para conservar su humedad.
¿Qué hacer en su lugar?: si las usas, siempre a la basura. Y si puedes, reemplázalas por alternativas lavables (paños reutilizables) para reducir residuos.
4. Tirar pilas a la basura común
Las pilas contienen sustancias que, mal gestionadas, pueden contaminar suelos y agua durante décadas. Aunque existen campañas de recolección, muchas terminan en la basura por descuido o facilidad.
¿Qué hacer en su lugar?: separa las pilas usadas en un recipiente y llévalas a puntos de recolección autorizados. Si estás en Medellín, por ejemplo, puedes usar puntos de recolección como los Puntos Naranja Móvil para su disposición adecuada.
5. Usar cosméticos con microesferas
Algunos exfoliantes, cremas dentales, detergentes o productos de cuidado personal incluyen microesferas plásticas (microplásticos). Estas partículas pueden terminar en ríos y mares, afectando ecosistemas y entrando en la cadena alimentaria.
¿Qué hacer en su lugar?: revisa ingredientes y busca alternativas sin microplásticos. Si el empaque o la etiqueta menciona “microesferas” o polímeros plásticos (según el producto), opta por versiones con componentes de origen natural.