La innovación consiste en utilizar tu conocimiento o tus experiencias para construir un nuevo camino que lleve a una determinada meta, sea llevándolo a cabo desde cero o simplemente modificando el ya existente. No hay un método único para innovar, a veces se llega a hacerlo por necesidad, solucionando problemas, carencias o facilitando algunas actividades, y otras veces aborda problemas que aún no se habían descubierto o crea necesidades, por ello, en ocasiones, se afirma que la innovación puede carecer de lógica.

La palabra innovación se ha usado mucho en la última década, pero ha sido en muchas ocasiones mal utilizada o puesta como sinónimo de cosas que hacen parte del proceso de innovación, como por ejemplo creatividad, inversión, creación o el simple hecho de tener una idea, cada una por sí sola no es innovación, son solo un punto de partida o un paso en el proceso, detrás de ellas hay mucho más.

Una de las cosas que más influye para llevar a cabo procesos innovadores es la cultura, aquella que, desde todos los ámbitos, laboral, familiar, social y académico promueven esa innovación, es decir, que el entorno cotidiano permita y fomente ese movimiento innovador constante.

Hay que tener muy presente que innovación e invención no son sinónimos, por eso algunos rankings de las ciudades más innovadoras no se ajustan del todo al significado de este, porque se ciñen solo a la cantidad de patentes de la ciudad, y esto solo nos da claridades de cuantos nuevos productos o tecnologías fueron inventados y fueron susceptibles de ser explotados por el inventor.

La recompensa de ser una persona innovadora es que nuestros procesos o creaciones se hagan realidad y lleguen a las cotidianidades. La innovación representa todas aquellas transformaciones que introducen originalidad y novedad, que añaden valor y que suman a la sostenibilidad de nuestros quehaceres.

Quedarnos parados supone una regresión, la innovación hoy en día nos permite aprovechar los recursos para obtener mayores beneficios e ir de la mano con el cambio que se está generando a nivel global, sin embargo, muchos equivocadamente le otorgan el significado de crear, consumir o aumentar la capitalización de todo lo que tenemos, cuando por el contrario, la innovación nos da la posibilidad de ser más conscientes de lo que necesitamos en verdad y de crear nuevas alternativas o mejorar las ya existentes para hacer uso de ellas.

En esta era en la que vivimos, que todo es tan dinámico y cambiante es imposible sobrevivir sin ser innovadores, no solo profesionalmente hablando, sino también como seres pensantes y fluctuantes necesitamos innovarnos constantemente, necesitamos salir de nuestra zona de confort y retarnos. La innovación es el motor del conocimiento y si no afianzamos eso, ¿qué nos queda?

Por eso, podemos ser innovadores desde la más pequeña acción hasta la más grande, desde nuestras cotidianidades hasta la creación de un producto único y novedoso, está en nosotros el querer inventar y crear, pero también el querer reinventar, resignificar y reconstruir los procesos que nos rodean.

Es muy cierto que todo proceso de innovación empieza como una idea, pero hay que tener muy presente que la innovación no se queda solo en eso, va más allá de simples palabras, sueños o pensamientos, por el contrario, la innovación siempre va ligada a una acción, a lanzarse al reto de innovar haciendo, cambiando, solucionando y/o mejorando. Teniendo esto presente ¿qué acciones llevas a cabo para innovar en tus cotidianidades?

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