Qué equivocado estaba Don Quijote cuando luchó contra los molinos de viento pensando que eran sus enemigos, si este caballero hubiese sido más astuto, aprovechaba su gran ingenio y a “sus enemigos” para emprender un negocio de energía a lo grande. Sí, la energía eólica, energía obtenida a partir del viento, no es algo nuevo como parece, ya que sus primeros usos se dieron en la antigüedad; fue a partir de los años 80’s y durante el siglo XXI, cuando el hombre convierte estos “enemigos” en un aliado productivo, sostenible y renovable.

¿Por qué es una energía renovable?

La energía eólica se obtiene a partir de un recurso natural: el viento. Gracias a las corrientes de aire, se genera movimiento en las palas de los aerogeneradores, sucesores de los famosos enemigos de Don Quijote, los molinos de viento. Estos son los encargados de convertir este movimiento en energía limpia, que no contamina porque no se produce a través de combustibles fósiles causantes de las emisiones de efecto invernadero y el calentamiento global; el viento es sin dudas algo invisible al ojo humano, pero poderoso.  

Muchos pensarán que no es una energía eficaz porque depende de un elemento que no se puede controlar, pero están equivocados. A pesar de que el viento es imprescindible, esto o es un impedimento para que los aerogeneradores funcionen, al generar energía con ráfagas entre los 10 y los 40 Km/h. Y si todavía no estás convencido del potencial de la energía eólica, acá te contamos algunas ventajas de esta energía.

Cinco ventajas de la energía eólica

Así como no está garantizada porque depende del viento, es inagotable por la misma razón. El viento no tiene fecha de caducidad, entonces siempre se contará con la fuente original que produce la energía.

Como ya mencionamos, no contamina al ser una energía renovable. No requiere procesos de combustión, no produce gases tóxicos, ni residuos sólidos ni contamina el agua. El ciclo de vida de las torres y turbinas es muy largo antes de ser cambiadas, un aerogenerador dura entre 20 y 25 años.

El mantenimiento de los aerogeneradores tienen costos relativamente bajos. A comparación de otros casos como la producción de energía  con carbón, que los costos ambientales por los procesos de extracción que contaminan el agua y el aire, afectan negativamente a comunidades locales, además de que el transporte del carbón desde la mina supone riesgos de accidentes y derrames peligrosos y la quema de este emite toxinas y gases que provocan el calentamiento global. O la producción de energía nuclear, que sus costos son elevados debidos a la necesidad del uso de materiales especiales, y la incorporación de sofisticados sistemas de seguridad y equipos de control de respaldo. La producción de energía eólica sale más económica y no tiene impacto negativo ambiental.

Los parques eólicos pueden convivir con otras actividades productivas, como la agricultura y la ganadería. No genera impacto negativo ni interrumpe el desarrollo de otras economías.

Su generación no impacta la composición de los suelos, no interrumpe la fertilidad de estos ni los contamina. 

En pocas palabras y para terminar, la energía eólica es segura y ambientalmente sostenible por donde se mire. Es una energía que cada vez tiene mejoras y crecimiento porque los países están viendo grandes oportunidades y convirtiéndola. ¿Sabías todo esto de la energía eólica? Como ves, es mucho más que el viento de la Rosa de Guadalupe.

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