Son muchos los mitos que rodean el uso de gas natural vehicular, lo que definitivamente es una gran realidad es que se trata de un combustible limpio, es decir que es menos contaminante y es amigable con el bolsillo de los conductores. Te traemos algunos de los mitos más frecuentes que se escuchan sobre el GNV:

1.  El motor pierde mucha potencia 

Mito

La pérdida de potencia de los vehículos que usan GNV es muy pequeña (entre el 7% y el 12% aprox.), inferior a la que usas para encender el aire acondicionado, es decir, que te queda suficiente potencia para tener un funcionamiento eficiente y normal. Además, ten en cuenta que cuando conduces, no alcanzas a utilizar el 100% de la potencia de los vehículos, lo que significa que no vas a sentir el cambio. 

 2. Usar GNV acorta la vida de los motores

Mito

La vida de los motores depende de los controles y debido mantenimiento de los vehículos: sincronización, cambio de aceite, filtros, etc. Contrario a este mito el gas natural vehicular conserva el motor en mejor estado, en vista de que las propiedades del aceite lubricante de este sistema mantiene la vida útil de pistones, anillos, etc.

 3. Puede dañar la culata

Mito

Los daños más frecuentes de las culatas del motor no tienen que ver con el combustible, sino con el uso de repuestos de baja calidad. Para ser más precisos las culatas se pueden ver afectadas por la calidad de la combustión (aire, combustible, energía, mezcla y compresión).

4. El uso de GNV es peligroso

Mito

Por el contrario, el GNV es menos peligroso que la gasolina, ya que tiene un menor rango de inflamabilidad. En caso de accidente el vehículo corre menos riesgos al ser este un gas más ligero que el aire, si el depósito se perfora, el gas natural escapa y busca las zonas más elevadas, disipándose en la atmósfera sin ningún riesgo para los ocupantes del vehículo.

5. El mantenimiento es más costoso

Mito

El mantenimiento de los vehículos no depende del combustible, está relacionado con el trato que les das. Los daños regularmente dependen de las vías y los recorridos que realizan los vehículos, además de otros factores externos. 

Simplemente no tienes excusa para cambiarte a gas natural vehicular. Protege el planeta, mientras cuidas tu economía y tu vehículo. 

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