1 de Abril 2025
En los últimos tiempos hemos venido escuchando mucho sobre paneles solares y sus beneficios, pero ¿sabes bien cómo funcionan? si la respuesta es no, tranquilo, aquí te explicaremos cómo su sistema es una excelente alternativa de energía renovable.
Primero que todo es necesario que hablemos sobre la energía solar, como su nombre lo dice, es la energía contenida en el sol. La cantidad que vierte diariamente sobre la tierra es diez mil veces mayor que la que se consume al día en todo el planeta, siendo tan abundante que se considera inagotable. Una de las cosas más importantes, es que además de ser energía renovable, es energía limpia.
Nuestro planeta, que se encuentra relativamente cerca al sol, recibe su energía y lo hace de diferentes maneras, así que la atmósfera filtra gran parte de la radiación solar nociva pero deja pasar las longitudes de onda que corresponden a la luz visible y a la infrarroja, esta última se ve reflejada en el calor.
Esta radiación solar la podemos aprovechar sin ningún elemento externo, mediante la adecuada ubicación, diseño y orientación de los edificios, empleando correctamente las propiedades de los materiales y los elementos arquitectónicos de los mismos, como aislamientos, tipo de cubiertas, protecciones, etc. Este proceso es conocido como energía solar pasiva y aplicando criterios de arquitectura bioclimática se puede reducir significativamente la necesidad de climatizar e iluminar los edificios.
También existen métodos de captación de esta radiación solar y transformación en energía útil, mediante los correspondientes dispositivos, es decir, los paneles solares, que pueden ser de diferentes tipos dependiendo del mecanismo escogido para el aprovechamiento de dicha energía.
Los primeros y más sencillos son los paneles que funcionan mediante captadores solares térmicos. Su funcionamiento se basa en el aprovechamiento de la radiación solar para calentar agua mediante colectores solares, estos aumentan la temperatura del fluido, incrementando su energía interna. De esta forma es fácil transportar la energía térmica generada y aplicarla donde se necesite: comúnmente se usa para obtener agua caliente sanitaria o para la calefacción.
Los otros y más comunes tipos de paneles solares son los que funcionan mediante módulos fotovoltaicos, que son utilizados para generar una corriente eléctrica. Esta corriente es continua, y si es tratada correctamente, se convierte en corriente alterna, que se puede utilizar para suministrar electricidad a viviendas y empresas, o se podría vender directamente a la red eléctrica.
Todo este proceso es posible debido a las células fotovoltaicas, que son simplemente un dispositivo electrónico que transforma la energía luminosa en energía eléctrica mediante el aprovechamiento de la radiación solar (efecto fotovoltaico). El proceso consiste en que la luz del sol llega cargada de fotones y al entrar en contacto con los electrones de las células fotovoltaicas se genera corriente eléctrica.
Actualmente se está experimentando con celdas fotovoltaicas de doble cara que, con la ayuda de superficies reflectantes, puedan duplicar la eficiencia ampliando la superficie expuesta a la luz solar.
Queremos enfatizar en la importancia de la energía solar, debido a que la mayoría de los sistemas energéticos derivan de ella, por ejemplo, hablando de energías renovables, la eólica no existiría si no fuera por el sol, pues este calienta el aire de la superficie generando corrientes, de tal manera que el aire caliente sube y su lugar es ocupado por el que estaba alrededor, este movimiento es el que provoca el viento.
En el caso de la energía hidráulica, esta aprovecha la energía del agua al caer de un sitio elevado para accionar unas turbinas; aquí llega nuevamente el sol, al calentar el agua, esta se evapora formando las nubes. Una vez se condense, el agua volverá a caer para alimentar ríos y pantanos, y volver a accionar las turbinas; por esto, las centrales hidroeléctricas generalmente se ubican en regiones donde existe una adecuada combinación de lluvias y desniveles geológicos favorables para la construcción de represas.
Incluso en las energías no renovables como el carbón y el petróleo, la solar tiene cierta influencia. Los combustibles fósiles son el resultado del proceso de transformación de plantas y compuestos orgánicos, durante millones de años, en los que fueron alimentados por el sol a través de la fotosíntesis.
Está claro que estamos en un momento coyuntural en el que definir qué alternativa energética nos conviene usar es un asunto de orden mundial, y conocerlas en detalle es responsabilidad de todos en aras de la preservación de los recursos y el bienestar de la humanidad; hoy la energía solar es una de las que más beneficios trae, no solo para nosotros sino para el planeta.